
El presidente Francisco Camps ha vuelto a tener un sueño: construir aquí un Parque Temático Ferrari. Y algunos líderes de la oposición como el portavoz del PSOE en Les Corts, Ángel Luna, han creído que es una nueva locura, dada la situación del país y de la Generalitat en particular. Pero no le han entendido bien. Él es un hombre de sueños. El año pasado, con motivo de la presentación del Open de Tenis ya anunció que había tenido uno maravilloso: que se celebraran en Valencia unos Juegos Olímpicos. Y, aún antes, tuvo aquel de organizar los primeros Juegos Europeos de la historia, para los que pagó, al parecer, algún que otro millón de euros por las gestiones realizadas —ya dirán algún día cuántos—. Como también tuvo aquellos que se han hecho realidad: el del Gran Premio de Fórmula 1, o el de la Volvo Ocean Race, esa misteriosa carrera de veleros que partiendo de Alicante se pierde en los océa
nos del planeta Tierra.
¿Será per diners? Además, nadie de los que protesta lo pagará, pues eso correrá a cargo ya de nuestros nietos o biznietos, habida cuenta del endeudamiento de nuestra institución autonómica mayor. A lo mejor entonces somos muy ricos, porque ¿quién puede asegurar que no aparecerá petróleo frente a nuestras costas? Al fin y al cabo son tan antiguas como las de los emiratos esos del Golfo.
ue tampoco nos iba a costar nada a los valencianos porque el Circuito lo pagarían los que compraran las viviendas en la zona, y Valmor, empresa que ni existía, se haría cargo del canon y de la organización. Que al final la Generalitat haya salido al rescate de esta empresa auspiciada por ella, qué más da. La gente ya no se acuerda de las promesas del 2007. O si se acuerda, ahora le vendemos otra moto, perdón, un Parque Temático, y se lo endosamos igual. El Conseller de Hacienda, el otro Camps, ya ha lanzado un caramelo, el de la inversión extranjera. Es más, alguno de la oposición, como Joan Calabuig, candidato a alcalde por el PSOE, ya ha caído en la trampa por aquello de ganar algún voto (qué iluso, cree que le va a restar votos a Rita Barberá, apoyando lo que ella dice) y no se opone «previamente».
o, mientras a ellos se les hunde Pompeya. Una premonición porque la Casa de los Gladiadores de la ciudad que enterró el Vesubio, se cayó unos días antes del viaje de Camps y Barbera a Italia y ha abierto un gran debate, no sólo allí, sino en todo el mundo, por la falta de atención a su patrimonio histórico. De manera que como para venir ahora aquí a invertir. Invertir, invertir, como en casi todo, invertiremos los de aquí y ellos pondrán su nombre, que para eso son muy listos. Lo demás es literatura para incautos, que revestirán con estudios de repercusión, impacto, creación de miles de puestos de trabajo... Como si no tuviéramos el ejemplo, el mal ejemplo de Terra Mítica.
acaban no gastándose todo el dinero consignado, sobre todo en materia de instalaciones deportivas, nos hemos situado en niveles de mediados de los años 90. Un 31% desde 2008 y si nos ceñimos al de este año y el próximo un 40%, según la parlamentaria Marga Sanz. Tremendo.
se mete, y de qué manera, para colocar a sus afines o a dóciles paniaguados que no molesten. Pero otro día hablaremos de los tejemanejes de la Secretaria Autonómica, Niurka Montalvo, que sabe mucho de democracia. Orgánica, por supuesto.(fuente: Vicente Añó. Levante-emv de 14 de noviembre de 2010)

























