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domingo, 23 de marzo de 2014

D.E.P.- Adolfo Suárez González - (25-09-1932 / 23-03-2014)

23-03-2014
Diàleg
Entrega
Pacte

jueves, 20 de febrero de 2014

9 de març (diumenge). PRIMÀRIES OBERTES. Volem que ens ajudes a escollir el nostre candidat a la Generalitat.

A Xàbia ens pots trobar a la Casa del Poble en la Placeta del Convent, enfront del Centre de Dia.
Benvinguts a la Participació!!

martes, 23 de julio de 2013

Crisis política europea: entre el populismo nacionalista y el tecnocratismo europeo, será hora de perdir la opinión al pueblo. - Fragmento de GEAB N°73 (marzo 2013)

Politische Krise in Europa: Weder nationalistischer Populismus noch europäische Technokratie - Einfach die Menschen in Europa nach ihrer Meinung fragen!

Crise politique européenne: entre populisme nationaliste et technocratisme européen, il va être temps de demander leur avis aux peuples

European political crisis: Between nationalist populism and European technocracy, it’s going to be time to ask people their opinion

 Considerando que desde el terremoto de 2008, el mundo administra mal que bien las incesantes réplicas (bloqueo político estadounidense o el psicodrama del techo de la deuda y de la reducción de déficit, rescate de los bancos o de los país, la deuda pública europea, la guerra monetaria, las tensiones geopolíticas,...), Europa entra en una nueva fase de la crisis, política esta vez. Hasta ahora, la gestión de la crisis en Europa fue hecha por los tecnócratas de Bruselas que consiguieron superar las divergencias de los Estados miembros para salvar el edificio. En la urgencia de la situación, regularmente recordada por « los mercados » que hacen reinar el terror en Occidente, la gestión de la crisis no funcionó tan mal y los pueblos aceptaron hasta ahora los sacrificios sin demasiadas olas. Así, Grecia tambaleó, pero no explotó, los movimientos sociales en España permanecieron medidos,
el nombramiento de Mario Monti a la cabeza de Italia a finales de 2011 no incendió al país...

Pero después de capear la peor parte del temporal duramente la crisis aceptando tal gestión, ahora con la situación financiero-monetaria relativamente estabilizada, los pueblos comienzan a querer dar su opinión sobre la nueva configuración de la nave. Estamos presenciando el retorno de la política en Europa, después de que prevaleció la economía durante años. Mientras no exista una verdadera democracia europea la voz de los pueblos se alza contra los partidos nacionales que, por su naturaleza (nacional), no entienden a la ciudadanía europea e interpretan este descontento como un rechazo a Europa. En realidad, se trata más bien de un rechazo de la idea de hacer permanentes las soluciones adoptadas en la urgencia, soluciones que han sido adoptadas de facto por el nivel europeo, único que puede tener una mínima influencia en una crisis de tal magnitud y tomar las decisiones necesarias.

Muy evidentemente, agazapados en la sombra, un montón de especuladores y adversarios de Europa esperan declarar el caos europeo con la esperanza de que colapse la moneda, la economía y sus gobiernos. En tal contexto, y con una situación económica y una geopolítica mundial muy degradada, el año 2013 va a ser difícil para Europa. Sin un liderazgo claro con la campaña electoral Alemania, Italia bloqueadas, graves tensiones con el Reino Unido, la nave va a cabecear severamente. Sin embargo, nuestro equipo anticipa que esta crisis política, en definitiva (a partir de 2014), reforzará la cohesión política europea y permitirá el rediseño de la gobernanza europea, así como la crisis económica reforzó su cohesión económica.

Crisis de legitimidad del nivel nacional

Por primera vez, el período en que vivimos demuestra claramente que el poder ya no está el nivel nacional sino europeo, que es donde se toman todas las decisiones importantes. La crisis económica reforzó en efecto la cohesión económica de Eurolandia la que ha sido dotada con las herramientas comunes necesarias para superar la situación. También destacó la importancia del nivel europeo, evidente cuando diecisiete países comparten una moneda y la misma crisis económica.

Pero la política permanece a nivel nacional. Esta dicotomía es la que explica el sentimiento de impotencia de los pueblos. Pero contrariamente a lo que los políticos y medios de comunicación intentan hacernos creer, los ciudadanos europeos no son particularmente antieuropeos (por otra parte hay que ser un poco cuidadoso con esta frase para hacer frente al absurdo). La prueba no son partidos euroescépticos que se han elegido en España, en Francia, en Italia, en Malta (1), etc. No perdamos vista que el 60% de los votos italianos fueron a dos partidos de izquierda democráticos no comunistas mientras que la Liga del Norte, único partido fundamentalmente euroescéptico que ha conocido mejores momento, obtuvo sólo el 4% de los votos (2) en la elección de febrero. Todos los populistas que intentan ganar partes de mercado en base al sentimiento antieuropeo corren hacia el fracaso: se escuchará con interés sus críticas del sistema, pero tan pronto digan las frases del tipo « renunciar al euro todo el mundo mirará hacia otro lado (3). Por otra parte, sería mucho más complicado volver a la Europa de las Naciones y de las monedas anterior al tratado de Maastricht, que recorrer el último tramo necesario para finalizar la integración política y democrática de un nuevo edificio europeo (o por lo menos eurolandés).

A pesar de las dificultades económicas, tampoco asistimos a un fortalecimiento estrepitoso de la extrema derecha, lo que es un indicador alentador. Porque en momentos de grave crisis, la historia presenta dos tipos de reacciones populares: una actitud progresista, como elegir a Roosevelt, por ejemplo, que solamente es posible cuando existen futuras soluciones o bien se crean; o una actitud radical, como elegir a Hitler, que se corresponde generalmente a un sentimiento de un futuro incierto que echa a los pueblos en los brazos del más loco o del más mentiroso. Por supuesto, no pretendemos que exista Roosevelt hoy en Europa – falta mucho – sino que los resultados de las elecciones en la Eurozona, por su carácter finalmente bastante medido, prueba que los pueblos no han enloquecidos. Y si los partidos conservadores tienden a perder vastas partes de sus votantes, esto se debe a su participación mayoritaria del poder europeo al comenzar la crisis, a la confusión que a menudo presentan en cuanto a contenidos, y también de la presencia en las filas de las derechas europeas de contingentes de ultra-liberales, verdaderos repelentes (Merkel lo está experimentando ahora) a causa de la debacle que vive actualmente esta ideología, consecuencia lógica de una crisis que es también la del ultraliberalismo. En cambio, en el Reino Unido y en Hungría, donde el futuro es singularmente incierto, enredados en problemas mucho más graves que en la Eurozona, son las extremas derechas las que se fortalecen. Un indicador del nivel de deterioro de esos países.

Los resultados eventualmente un poco caprichosos de elecciones italianas también envían el mensaje que los pueblos están tomando conciencia poco a poco de que los « responsable » que serán elegidos en el marco nacional no son realmente responsable de mucho más que de sus discursos. En efecto, en la construcción europea actual, podemos ver que un país como Bélgica pudo vivir sin gobierno durante un año y medio (4) sin que le impida funcionar. Tanto es lo que se decide en Bruselas. Lo mismo ocurre con la Italia de hoy, si no se logra formar un gobierno (5) el marco europeo impide muchas desviaciones y la situación insta a los dirigentes italianos a una transacción. Los mercados reaccionan, ciertamente, aunque sólo sea para demostrar que leen los periódicos, pero sus bruscos cambios de humor son de bastante corta duración.

Potencial democrático del nivel europeo

La Sra. Merkel y Sr. Cameron han podido cantar victoria después de sus negociaciones del presupuesto europeo, declinaron por primera vez en la historia (por la prórroga de sus respectivos mandatos respectivos), y esto precisamente en el momento en el que Europa nunca ha concentrado tanto poder. Es el Parlamento el que tuvo la última palabra con su histórico voto de censura en contra del presupuesto (6), 506 votos contra 161. Es la primera vez que el Parlamento, el único órgano concebido para representar los intereses de los ciudadanos europeos (una prerrogativa que lamentablemente ha sido bastante mal utilizada hasta ahora), se atreve a desafiar al Consejo de la Unión Europea y cuestionar la lógica de los grupos de presión nacionales, sin ningún mandato democrático, imperante durante las negociaciones del presupuesto. Y la supuesta derrota de la posición de Hollande durante la negociación del presupuesto se convierte en victoria, particularmente por el muy aplaudido discurso (7) pronunciado en el Parlamento Europeo y no en el Consejo, una clara señal enviada a esta institución destinada a que tome conciencia de sus potencialidades y sus responsabilidades democráticas.

El Parlamento cuenta por otra parte con transformar el ensayo gracias a las elecciones europeas de 2014. Las primeras que deberían comenzar a parecerse a verdaderas elecciones europeas, con cabezas de lista y programas comunes para cada familia política europea (8), permitiendo a los ciudadanos europeos apropiarse del debate, como han demostrado ser capaz de hacerlo durante el referéndum en 2005. La propia Comisión Europea, aunque reacia a toda evolución democrática durante más de veinticinco años, se defiende de un libro blanco sobre la europeización de las elecciones europeas, tal vez con un día de elección único en toda Europa y el nombramiento del presidente del Consejo durante las elecciones (9). La idea de comenzar la campaña cuanto antes también permitiría devolver más rápidamente el poder a los pueblos en un momento que Europa lo necesita. En cuanto al contenido, está totalmente defindo: es el debate alrededor de la asignación de los fondos europeos, cualquiera sea el importe. Es, por otra parte, en esto y no sobre la magnitud del presupuesto negociado por Cameron y Merkel que el Parlamento Europeo se bloqueó.

Y nos damos cuenta con estupor que la único que faltaba hasta ahora era la voluntad política; finalmente, los medios para abrir el juego a los ciudadanos parecen tan simples. Pero cuando se sabe, como el LEAP lo sabe, hasta que punto el sistema político nacional por una parte y administrativo europeo por otra se apuntalaron contra toda evolución en este sentido durante los 25 últimos años, se tiene una idea de cuanto pánico que reina en todos los niveles (nacional y europeo).

Evidentemente estos cambios corren peligro de ser frustrados por el Reino Unido, gran responsable del bloqueo de la unión política desde 1989, al hacerlo daría un pequeño paso más hacia la salida. Pero aunque puedan ser más lentos y caóticos, ahora están irremediablemente lanzados, y en el peor de los caso se hará en lo sucesivo, como siempre, alrededor del núcleo duro de la Eurozona. No es seguro, por otra parte, que los ingleses, atrapados en sus graves problemas internos, tengan verdaderamente ganas de continuar peleándose sobre este punto.

El retorno de la política a Europa

Por cierto, los mercados todavía dictan una serie de ajustes en los países europeos. Pero las sucesivas elecciones de gobiernos socialdemócratas, o la influencia de Peppe Grillo, o incluso el viraje a la izquierda de Peer Steinbrück en Alemania (10) que probablemente tendrá un peso en la coalición CDU-SPD (11), crean de facto una política de convergencia de los niveles nacionales que permiten esperar una disminución de los desacuerdos entre los Estados y allanar el camino tanto para acciones más audaces como menos controvertida, como es la prosecución de la regulación financiera (con el impuesto sobre las transacciones financieras o el limite simbólico de las gratificaciones de los ejecutivos bancarios).

La iniciativa Minder en Suiza que da ideas a Europa (12), o el proyecto de regulación del trading de alta frecuencia del Senado francés (13), y todas las iniciativas similares de otros pequeños detalles que completan gradualmente un cuadro impresionista que refleja el retorno de la política a Europa. Estamos asistiendo a un debilitamiento tanto de las políticas de austeridad, predicadas hasta ahora, por soluciones más equilibradas que tienen en cuenta el crecimiento y el empleo. Lo que es muy oportuno al respecto, es que el FMI está de acuerdo con esta tendencia, dado que los planes estrictos de austeridad ya han comenzado a provocar importantes daños a otras economías mundiales. ¡Si los intereses de los bancos centrales comienzan temporalmente a parecerse al de los ciudadanos, ¡ se permite todas las esperanzas!

Cuando Europa se enfrentaba a la crisis económica, las respuestas fueron económicas dieron lugar a una mayor cohesión en este ámbito. Ahora que la crisis es política, las respuestas deberían ser políticas y aportaran una mayor cohesión en este ámbito.

Conforme a la apuesta de los fundadores del euro, la introducción de la moneda única arrastra inexorablemente el nacimiento de una unión política, incluso si ésta se hace con el dolor y en la urgencia. El camino es todavía largo y sembrado de trampas, pero el equipo del LEAP/E2020 tuvo el
privilegio de trabajar con Franck Biancheri, incansable pensador y actor de la democratización europea durante treinta años (14), desgraciadamente fallecido el último 30 de octubre a la edad de 52 años, sólo puede maravillarse con el ronroneo de esta democratización que finalmente está en marcha después de tantos años de silencio absoluto.

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Notas:


(1) Fuente : EUObserver, 11/03/2013.

(2) Fuente : Wikipédia.

(3) Biancheri tenía la costumbre de decir « no le preguntamos al pez si se está a favor o en contra del agua, le preguntamos quiere que su acuario sea arreglado. »

(4) Fuente : Wikipédia.

(5) Leer porejemplo La Tribune, 11/03/2013.

(6) Révolte du Parlement de Strasbourg contre le projet de budget européen, Le Monde, 13/03/2013.

(7) Fuente : LCP, 05/02/2013.

(8) Fuente : EurActiv, 17/09/2012.

(9) Fuente : EuroNews, 12/03/2013.

(10) Fuente : La Tribune, 12/03/2013.

(11) Leer el GEAB n°70, décembre 2012.

(12) Fuente : Der Spiegel, 04/03/2013.

(13) Fuente: La Tribune, 13/03/2013.

(14) Por otra parte está por aprecer pronto un libro sobre el inmenso trabajo de Franck Biancheri en este dominio.

Jeudi 4 Juillet 2013

domingo, 3 de octubre de 2010

Hoy decimos sí a la democracia en Ecuador. Honduras está aún en nuestro recuerdo. Por Carlos Braveman.

Carlos BravermanOctober 1, 2010 at 1:08pm
Hoy decimos sí a la democracia en Ecuador. Honduras está aún en nuestro recuerdo.
Por Carlos Braverman
Todas las sociedades están preparadas para resolver conflictos y tensiones dentro de su orden jurídico y democrático, dijimos entonces en referencia al golpe en Honduras de junio 2009.
Las fracturas institucionales, justamente por causa de golpes de estado instruidos por fuerzas militares que se subvierten, siguen vigentes en el imaginario colectivo y simbólico de América Latina.
La “Operación Cóndor”, dejó aún muchas heridas no cicatrizadas.
La asonada en Ecuador se debe reencauzar por las vías institucionales legítimas de la sociedad de este país, para que resuelva sus conflictos dentro del estado de derecho.
De esta forma, las constituciones no originan el Estado de Derecho, sino que son más bien su expresión y plasmación codificada. La legalidad a la que sus principios dan lugar es una legalidad que ha sido aceptada como valor compartido de la ciudadanía y cuyos principios provienen de las luchas, acuerdos y equilibrios resultantes de la interacción de los sujetos políticos. No obstante, una vez que una constitución ha sido establecida y su aceptación se ha generalizado, sus ordenamientos tienen una obligatoriedad que no posee ninguna norma moral o práctica política.
La democracia como método de elección de gobernantes no se limita, entonces, a regular el cambio sistemático y pacífico de quienes ejercen el gobierno representativo, sino que, entre otros resultados, permite la institucionalización jurídica de los principios y valores políticos democráticos. Las normas constitucionales derivan por ello y su justicia del método que las ha hecho posibles: la decisión o soberanía ciudadana expresada por medio del principio de mayoría. Si se olvida esta conexión fundamental, se olvida también que la democracia es el único recurso que permite la reforma y el perfeccionamiento de las normas jurídicas por una vía pacífica y racional.
Es necesario no olvidar y Facebook es solamente un mero aporte informático. Hace falta mucho más, caminemos esa senda.
Carlos Braverman
Carlos Braverman*Carlos Braverman (Israel): Politólogo y Psicólogo, miembro de la Asociación de Derechos Civiles de Israel.
Activista por una coexistencia judéo-árabe mutuamente justa y el altermundialismo. Miembro del Partido Meretz (Partido Socialista de Israel – Haifa).
Presidente del Instituto Campos Abiertos (Investigaciones en Ciencias Políticas).

lunes, 25 de enero de 2010

Notícies del feix-buc: "Ni todos son iguales, ni todo es igual."

Notícies del feix-buc: Isabel Padilla Cano envió un mensaje a los miembros de/del "Ni todos son iguales, ni todo es igual."
Asunto: Tomemos parte!!
Comenzamos el 2010, año de precampaña electoral, el municipalismo junto con las comunidades autónomas, serán l@s grandes protagonistas , por lo tanto, un año lleno de trabajo para los partidos políticos. Y el que no consiga demostrar el trabajo realizado, suspenderá. Y aquí no hay Septiembre para recuperar.
No debemos de dejar que el discurso de la no-política incorpore en sus "composiciones" el estribillo "tod@s son iguales", usándolo como germen del conformismo social, que luego facilita la desafección. Seria "injusto" extender un manto de descrédito sobre toda la clase política, no olvidemos qué “ni todos somos iguales, ni nada es igual”. Hay que quitarse la apatía sobre los temas políticos.
Tomemos parte!!.
Este grupo, con vuestra colaboración.. “inicia un proceso de cara a las próximas elecciones“, donde podemos abrir debates de ideas, opiniones, sugerencias, enlaces, noticias, etc.
Gracias!!.
Un saludo

martes, 19 de enero de 2010

Torn de contra-replica: Con-fianza.

Respecte a la lamentable nota de premsa difundida per l'equip de govern al voltant de les adjudicacions dels projectes del Plan Confianza em remiteixc al que ja vaig comentar als periodistes que en el exercici de la seua funció van donar l'informació sobre aquestes adjudicacions que recorde es informació pública i que està penjada a la web de l'Ajuntament.

El que s'haja adjudicat a CAT la redacció d'un projecte després de la que ens ha armat reitere que ens pareix indignant. I voldria afegir, segons el sistema que diu l'alcalde que han utilitzat, sistema al que per cert nosaltres no vam voler entrar, si la realitat es que cadascú convidava a empreses, ens podrien aclarir qui va convidar a aquesta empresa?

Pel que respecta a les altres adjudicacions atorgades per subhasta a l'oferta més econòmica i que han recaigut en familiars i amics (dels que per cert, aquest grup polític no dubta de la seua profesionalitat), l'únic que puc fer es repetir el que ja vaig dir, serà casualitat?. La realitat és que algunes empreses sí que s'han pogut presentar i altres no han tingut ni l'oportunitat de plantejar-se si ho feien.

Que conste que els comentaris al respecte de possibles ilegalitats jo no he vist ni que aparegueren en els articles publicats en els mitjans de comunicació, ni han eixit de la boca del qui vos parla, ha sigut el propi equip de govern el que les ha volgut desmentir. Desmentir algo que no s'ha dit, ni escrit? Ahí ja vos deixe a vosaltres que ho valoreu.

A l'equip de govern recordar-li que el que té que fer es dedicar-se a governar i no fer oposició a l'oposició.
Jose Fco. Chulvi
portaveu del Grup Municipal Socialista
Secretari general Pspv-Psoe-Xàbia

domingo, 21 de junio de 2009

La paradoja de la socialdemocracia. (Ludolfo Paramio, en El País)

Des del feix-buc, Raúl Ruiz Corchero ens envia aquest article que ha llegit al diari "El País", este divendres passat 19 de juny, i que pel seu interés, el reproduïm, tot seguit:
TRIBUNA: LUDOLFO PARAMIO
La paradoja de la socialdemocracia
Resulta una llamativa paradoja, como señalaba Antonio Estella el pasado día 9, que, en un momento en el que las ideas neoliberales se encuentran ante un fuerte descrédito, las elecciones europeas se hayan traducido para los socialdemócratas en un notable retroceso de casi seis puntos respecto a 2004, mientras que el Partido Popular Europeo ha cedido menos de un punto. Parece que esto exige una explicación, y que achacar el retroceso al crecimiento de la abstención no es suficiente, ya que no nos permite saber por qué la abstención ha perjudicado sobre todo a la izquierda.
La primera cuestión, al menos en lo que se refiere a estas elecciones, es que la quiebra de las ideas neoliberales no se ha producido en Europa, a diferencia de Estados Unidos, junto con unas elecciones históricas, y así lo que ha sucedido es que los gobiernos conservadores han cambiado de política sin asumir los costes de sus anteriores planteamientos. A Sarkozy, por ejemplo, no se le puede presentar como un representante del supuestamente desacreditado neoliberalismo, pese a que en su momento sus proclamas para adelgazar el Estado y aumentar la productividad fueran por ahí. El Gobierno (conservador) francés ha puesto en marcha un paquete de estímulo, basado en las obras públicas y en las ayudas a los sectores con problemas, tanto en el sistema financiero como en la industria, sin temor al crecimiento del déficit. Además, el presidente Sarkozy aparece ante la opinión pública, por su actuación durante el semestre de presidencia francesa de la UE, como el adalid de la respuesta europea a la crisis. Dicho de otra forma, la derecha francesa no ha mantenido la agenda neoliberal, sino que ha hecho suya la respuesta socialdemócrata a la crisis, mientras los socialistas de ese país no lograban articular un discurso propio alternativo.
Enfrentados a una crisis clásica, los gobernantes conservadores se han olvidado de la ideología (más o menos neoliberal) y han adoptado políticas bastante pragmáticas de intervención en la economía y de estímulo de la demanda. Hemos vuelto a ser todos keynesianos -excepto el PP de Mariano Rajoy y, quizás, el Partido Democrático de Albania-, aunque nadie haya abjurado públicamente de sus antiguas creencias. A juzgar por las políticas que se están aplicando, no es fácil hablar de crisis de las ideas socialdemócratas: más bien parece que la derecha se las ha apropiado.
Sin embargo, las elecciones europeas se deciden en el terreno nacional, y por tanto en los resultados han sido decisivos los ciclos políticos nacionales. En los malos resultados obtenidos por la socialdemocracia europea han tenido un peso importante los retrocesos del laborismo británico y del socialismo francés que se explican, sobre todo, en clave de política nacional. El PS francés no ha logrado resolver sus divisiones internas y presentar cara al hiperactivo presidente Sarkozy, y el laborismo atraviesa su propio viacrucis, acelerado por el escándalo de los gastos de los diputados, pero consecuencia del malestar ante la crisis y de que ya hace 12 años que es el partido de gobierno.
¿Se puede hablar de una crisis de la socialdemocracia como tal? Si aceptamos que cada país tiene su propia historia y su peculiar ciclo político, resulta muy arriesgado afirmarlo, aunque la socialdemocracia haya tenido malos resultados en las elecciones europeas. Curiosamente, es en Estados Unidos donde podría decirse que se da en estos momentos el principal ejemplo de vigencia de las ideas socialdemócratas, hasta el extremo de que algunos orates conservadores acusan al presidente Obama de ser un socialista que busca destruir el capitalismo.
Si en Estados Unidos hay una nueva mayoría a favor de la intervención del Estado y de las políticas sociales necesarias para garantizar la cohesión social -incluyendo la asistencia sanitaria universal- es porque allí se han hecho manifiestos los límites del modelo neoliberal de una forma mucho más clara que en Europa. Aquí, pese a la alarma sembrada sobre crisis y retroceso del Estado de bienestar, las políticas sociales no han retrocedido significativamente: en un sentido fundamental se ha mantenido el consenso sobre el modelo de sociedad creado en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Cuando se habla de crisis de la socialdemocracia europea se plantean dos cuestiones. Una se refiere a los cambios sociológicos de los últimos 30 años, que habrían erosionado las bases sociales de apoyo a las políticas socialdemócratas, lo que se ha llamado a veces la coalición keynesiana. La otra cuestión se refiere a cambios culturales, comenzando por un fuerte individualismo alejado de los planteamientos corporativos de la socialdemocracia clásica, y culminando con una visión competitiva y consumista de la existencia social, muy lejos de la ética del trabajo y de la solidaridad.
Sobre los cambios sociológicos, sin embargo, se han invertido los términos respecto a los planteamientos de hace 20 años. Entonces se decía que el aumento del peso de las clases medias en la sociedad -frente a la clase obrera industrial- había dejado anticuados los fines y los medios de la socialdemocracia. Ahora, en cambio, se nos dice que el problema es que la clase media se ha polarizado entre una clase media clásica -de la que forma parte la hoy acomodada generación del 68- y una nueva clase de mileuristas sin posibilidades de repetir el ascenso social de la generación anterior, y muy próxima en términos de salario y falta de oportunidades a los outsiders del sistema, y que no tiene razones para confiar en las políticas de la socialdemocracia.
Curiosamente estos dos enfoques contradictorios describen hechos reales. La nueva clase media de los años 80 se alejó de la socialdemocracia clásica en términos de valores -liberalismo social, igualdad de género y respeto al medio ambiente- y también de intereses: renuencia a pagar impuestos altos y apuesta por el acceso a través del mercado a lo que antes eran servicios públicos, supuestamente deteriorados por su masificación. Pero el nuevo modelo de crecimiento ha provocado esa polarización de la clase media y ha creado la escisión dentro de ella entre acomodados y mileuristas.
Volviendo a EE UU, la capacidad de la campaña de Obama para movilizar a los jóvenes sugiere que sí se puede contar con los mileuristas para impulsar un proyecto de corte socialdemócrata. (Krugman señalaba recientemente que el hecho de que la ultraderecha republicana acuse a Obama de "socialista" indica que ya no confía en descalificarlo describiéndolo como un "liberal" en el sentido estadounidense -socialdemócrata-, porque ese término ya no tiene la fuerza denigratoria que había adquirido desde Reagan).
La cuestión es saber qué políticas puede proponer la socialdemocracia europea para reconstruir su coalición social de apoyo. De nuevo, el paralelismo con EE UU es revelador: las políticas impulsadas por Obama no son distintas a las que en su momento impulsó Zapatero, pese al empeño de la derecha -y de algunos socialistas del antiguo testamento- por negar tales similitudes. Se trata de combinar los derechos sociales con una nueva visión de los derechos individuales, por un lado, y de recuperar el papel del Estado como inversor, para impulsar un nuevo modelo de crecimiento, y como regulador de los mercados.
El problema real no son las políticas, sino la construcción de liderazgos creíbles y de peso en el escenario europeo: la socialdemocracia europea, en su mayor parte, tiene pendiente un relevo generacional. Pero, además, hay que contar con la complejidad institucional de la UE. El intento de llegar a un consenso mínimo en política migratoria condujo a la aprobación de la Directiva de Retorno, el intento de evitar quiebras en un momento delicado por la aprobación pendiente del Tratado de Lisboa está llevando a varios gobiernos socialistas a apoyar la continuidad de Durão Barroso al frente de la Comisión.
Sin entrar a valorar estas decisiones, es evidente que desdibujan la identidad ideológica de la socialdemocracia en la UE. Y sin un liderazgo creíble y un perfil ideológico claro, no sirve de mucho que los tiempos, a consecuencia de la crisis, sean favorables a las ideas de la socialdemocracia.
Ludolfo Paramio es director de la Unidad de Políticas Comparadas del CSIC y del doctorado en Gobierno y Administración Pública del Instituto Universitario Ortega y Gasset.

lunes, 23 de febrero de 2009

NO a la Calle José Maria Escrivà de Balaguer en ZARAGOZA.

Una colaboración y solicitud de apoyo del compañero, Pablo Botín, desde París: Grupo de oposicion a la atribucion del nombre de José Maria Escriva de Balaguer a la Calle General Sueiro ( o a cualquier otra calle) en Zaragoza.

La Calle general Sueiro Hay que cambiarla, eso es una evidencia, pero exclamamos "EN MI NOMBRE NO:",a cualquier cesión ante las presiones del OPUS DEI para atribuir el nombre de su fundador a una calle de Zaragoza.

Excluyendo el debate sobre la aconfesionalidad constitucional del Estado, o su eventual y futuro carácter laico, parece mentira que se haya pasado por alto que existen otros personajes históricos con mas mérito para la atribución del nombre de una vía PÚBLICA (de tod@s, no solo de los integristas).

Otros nombre serian mas convenientes, ya que jugaron un papel mucho mas importante en la historia de España y sobretodo habría un consenso mucho mas ámplio en su determinación.

Unos Ejemplos podrían ser: Calle Adolfo Suarez, Calle Gregorio Peces Barba, Calle Gabriel Cisneros, Calle Padres de la Cosntitucion, Incluso exagerando un poco, Calle Labordeta o por qué no Calle Amaral, Calle Bunbury.
Hay muchos nombres que preceden al de José Maria Escriva de Balaguer.

Hay que tener cojones en Politica, y los politicos Zaragozanos pueden en esta ocasión mostrar que no ceden ante el acoso de algunos grupos de presión.